EL PISAPAPEL
Una noche, aproximadamente las 11:00 pm en el segundo piso de una residencia de clase media en Miraflores, se encontraba un joven escribiendo una novela, mientras que fumaba, meditaba, y tomaba café. De pronto sintió el maullido de un gato que provenía de la sotea de a lado.
El joven se distrajo, se fastidió, se perturbó, se molestó y expresó palabras que maldecían al gato. Por un momento el gato dejó de hacer ruído, el joven se volvió a concentrar y continuó escribiendo. Pero el animal volvió a causarle molestias, así que el joven sacó un pisapael que le había obsequiado su abuelo y optó por lanzárcelo al gato, éste finalmente calló.
Ya a la medianoche, calmado, logra terminar su novela. Al día siguiente el joven despertó, recuerda lo que ocurrió la noche anterior y sube a la sotea en busca de su pisapapel. Eran las 9:00 de la mañana desde que empezó a buscarlo y así se la pasó hasta el mediodía, pero no lo encontró.
Diez años después el joven de buen prestigio ya consagrado como escritor, trabajaba en la empresa France Press en París. Sus días libres los dedicaba a pasear por ese país y a visitar tiendas de antiguedades.
En una oportunidad, paseando por una de esas calles parisinas, ingresa a una tienda donde un señor robusto, colorado y de ojos azules vigilaba cada uno de sus movimientos. De pronto el joven descubrió su pisapapel, pero pensó que debía ser un objeto parecido y no fue así, pues sí era aquel pisapapel que le regaló su abuelo.
No dudó en mirar al hombre robusto y decirle: ¿Qué hace esto aquí?. El señor le respondió: ¿No se acuerda?, Usted lo tiró.